El Oldsmobile Toronado debutó en 1966 como el coche más grande de tracción delantera de producción norteamericana, y el primer "full size" con dicha transmisión desde el Cord de la década de 1930.
Con una distancia entre ejes de 3 metros y un peso de 2 toneladas, el Toronado no era ningún deportivo, sin embargo con un V8 de 7 litros y 385 hp le permitía muy buenos desempeños dinámicos.
Su singular configuración mecánica presentaba una transmisión separada del convertidor de par, situado detrás del motor mientras que aquella (automática de 3 velocidades) se ubicaba debajo del banco izquierdo del V8, vinculándose a través de una cadena metálica de gran resistencia, la que no requería tensores ni poleas ya que era pretensada de fábrica mediante una máquina especial.
Este arreglo permitía al pesado motor posarse sobre las ruedas delanteras, lo que daba lugar a una distribución de pesos favorable en relación al gran porte (54% / 46% delante/atras).
Los neumáticos fueron desarrollados especialmente por Firestone denominados TFD (Toronado Front Drive) con pared lateral más reforzada, y con una estilizada línea blanca ornamental.
El exquisito diseño de carrocería fue ejecutado por el jefe de diseño de GM William L. Mitchell, siendo sus características salientes la filosa unión del frontal y paragolpes con los guardabarros delanteros, los faros ocultos, los arcos de rueda ensanchados y con remate achatado, y una cola recortada que desciende armónicamente desde el techo como si fuera un fastback.
Todo este paquete estético lo hizo acreedor al premio de coche del año de Motor Trend, vendiéndose relativamente bien con unos 40.000 ejemplares en su año de lanzamiento, 1966.
La Miniatura
Siguiendo de alguna manera la línea de coches revolucionarios que inicié con el Studebaker Avanti la semana pasada, presento hoy este bello Toronado en una impecable réplica de Yat Ming (a.k.a. Road Legends, Road Signature, etc) en 1/18
Es uno de los más finos moldes que le he visto a esta marca, que aún siendo de precio contenido ("budget" le dicen los yanquis) en este caso parece de mucha mayor categoría dada su impecable terminación, comenzando por el exterior con ausencia de rebabas o detalles de encaje de piezas, una pintura uniforme y brillante en ese típico color dorado, adornado con la tampografía correcta tanto en logos e insignias como en contornos de vidrios y puertas, unas ruedas/llantas perfectas sin dejar de lado las bandas blancas, con la coloración justa y sin los cromados abusivos que abundan en este segmento de precio.
Por el interior nos ofrece un ambiente acorde y bien detallado, con asientos de respaldo rebatible y muchas piezas insertas en lugar de recurrir al habitual plástico moldeado.
Para el postre dejamos los faros retráctiles, nuevamente impensados en esta franja, con lo cual el conjunto nos deja con la agradable sensación de haber accedido a una miniatura de categoría superior a la que por su precio esperábamos obtener.
Enhorabuena entonces para la gloriosa Yat Ming por este fantástico modelo que al día de hoy sigue siendo el único en esta escala y al que va a ser dificil destronar por quien se proponga emprender el desafío.
